El cerebro es tenaz
Una de las características más importantes del cerebro es su capacidad para ser tenaz, para seguir esforzándose por conseguir el éxito, independientemente de las probabilidades. El cerebro, utilizando sus capacidades de sinergia y creativas, seguirá generando ideas y planes para conseguir el objetivo. No obstante, es esencial centrar la atención en el objetivo definido, no en los obstáculos.

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Siempre que nuestro cerebro aprende una nueva técnica o crea una nueva idea, tiene que emplear un esfuerzo considerable en el intento inicial. Imagínese un explorador abriéndose camino a hachazos en la tupida jungla tropical. La primera vez que hace el viajé resulta la más complicada. Cada uno de los siguientes viajes por el camino es más sencillo, hasta que, tras muchos viajes, se necesita muy poco esfuerzo.
Nuestro cerebro funciona de manera parecida. Lo más difícil es tener una idea la primera vez. Cada una de la siguiente veces que volvamos a tener la misma idea, hará que sea más fácil volver a tenerla nuevamente. Cuanto más a menudo tengamos una idea, más probable es que tengamos en el futuro la misma idea.
La consecuencia de esta pauta es que el cerebro, por naturaleza, es tenaz respecto al objetivo en el cual está concentrado. Cuando deja de ser tenaz, debemos cuestionarnos nuestro compromiso para alcanzar el objetivo.
Cuando nos esforzamos por conseguir un objetivo difícil, normalmente hay un momento de la verdad. Es posible que nuestros primeros intentos fracasen, lo cual nos llevará a plantearnos nuestra capacidad para triunfar. En su libro Learned optimism, el doctor Martín Seligman analiza la importancia de la tenacidad.
Cuando las personas se sienten impotentes y piensan que un problema es generalizado y permanente, suelen renunciar a tratar de resolverlo. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con muchos adultos, los niños no hacen hincapié en el concepto de “fracaso”. Se preocupan por el objetivo deseado, el producto terminado. No se bombardean a sí mismos con monólogos negativos, como por ejemplo “No soy capaz de hacer esto”, o “soy muy torpe/idiota/horrible”. La tenacidad natural de su cerebro les permite seguir trabajando hasta que consiguen lo que desean.
Acuérdese de ello la próxima vez que esté intentando hacer algo difícil. Si su primera reacción cuando tropieza con un obstáculo es inundar su mente con monólogos negativos, modifíquela e intente tener más confianza y tenacidad: facilite las cosas al cerebro. Con su extraordinario cerebro al mando, sabiendo cómo guiar, no puede sino tener éxito.
En la práctica, utilice estos métodos para aprovechar al máximo las ventajas de la tenacidad:
Lea las biografías de personas famosas a las que admire. Se sorprenderá al conocer los reveses, fracasos y desánimos que tuvieron que superar en su camino hacia el éxito.
Localicé unas cuantas personas en las que confíe para que le apoyen en sus progresos hacia un objetivo importante. Pídales que le ayuden a mantenerse centrado en la consecución del objetivo. Recurra a ellas en busca de ánimo cuando tenga dudas sobre sus probabilidades de éxito.
La próxima vez que aprenda una nueva técnica, controle sus monólogos. Distinga entre las afirmaciones positivas, neutrales y negativas. ¿Necesita retoques su monólogo?

La inteligencia del líderTony Buzan, Tony Dotino, Richard Israel

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